jueves, 3 de diciembre de 2020

Beneficios de ser gamer


Las personas que dedican gran parte de su ocio a los videojuegos, conocidos mundialmente como gamers, poseen algunas características más desarrolladas, lo que les proporcionan cierta ventaja en determinados aspectos. A continuación se expondrán algunas de ellas respaldadas por diversos estudios.


En primer lugar, este grupo de personas tienen mejor vista y aprovechan mejor el campo de visión. En varios estudios se ha observado cómo distinguen mejor movimientos de imágenes de tonalidades grises e incluso leen más rápido la letra pequeña que se encuentra en los prospectos de medicamentos frente al resto de la población.


Además, aquellos y aquellas que juegan a juegos violentos o de acción poseen mejores reflejos. Los reflejos son movimientos corporales que se producen involuntariamente como respuesta a un estímulo. Esto se explica debido a que este tipo de juegos se basa en diversas habilidades, entre ellas los reflejos, para poder reaccionar en el menor tiempo posible desde que ven la imagen hasta que pulsan los botones correspondientes. Esta característica, por ejemplo, en el caso de la conducción les permite reaccionar mejor al volante para así evitar accidentes de tráfico, además, juntado con la visión les permite realizar una mejor conducción con nieblas densas.

           

       Muchas veces se tiene rechazo a este tipo de videojuegos por los comportamientos violentos que pueden derivar a raíz de ellos, pero según un estudio expuesto en la revista americana de psiquiatría el comportamiento problemático sólo se localiza en el 0,5% de la población en general. Por otro lado, un estudio publicado en la revista Psychology of Popular Media Culture afirma que los videojuegos como el GTA no derivan en conductas criminales, sino, en algunos casos,  todo lo contrario. Los científicos del estudio se basan en que los jugadores descargan la violencia en el juego y que las personas violentas juegan a estos juegos en vez de realizar actividades criminales.


Los juegos más famosos están extendidos por todo el mundo, se suelen dividir en PC, que son juegos de ordenador y las consolas, muchos de los juegos coinciden en consola y en ordenador, pero algunos de ellos son exclusivos de algunas plataformas en concreto. Uno de los juegos más famosos de ordenador es el League of Legends, también conocido como “lol” o el Minecraft. En consola por ejemplo está Mario Bros de la compañía Nintendo o los juegos de fútbol como el Fifa. Aunque ahora mismo los juegos más en boga son: Fortnite y Among Us. Muchos de estos juegos nombrados se juegan en línea y por ello la lengua común para comunicarse normalmente es el inglés, de manera que aquellas personas que quieran interaccionar en el juego deben saber este idioma. Esto hace que los gamers tengan mejor nivel de inglés.


Fuera de los videojuegos de acción se encuentran muchas variedades. Los videojuegos pueden ser usados como una herramienta para potenciar la capacidad narrativa de la niñez o para cambiar su estado de ánimo (Russoniello et ál, 2009), esto se ve plasmado en juegos de puzzles dado que provocan cierta relajación.


A raíz de toda esta información acerca de lo beneficiosos que pueden llegar a ser los videojuegos nos surge otra duda: ¿Cuánto tiempo debo dejar a mi hijo/a frente a la pantalla? Un estudio realizado en la universidad de Harvard a personas de entre 10 y 15 años afirma que las personas que dedican una hora a los videojuegos son más felices que las que no dedican ninguna o las que dedican más de tres horas. Aquellos que superaban las tres horas, tenían problemas de hiperactividad e ira.


Existen varios tipos de juegos, que pueden ser deportivos, realidad virtual, plataformas, estrategia, entre muchos otros. Esto ayuda a la hora de utilizarlos para fomentar el aprendizaje se pueda recurrir a muchos tipos de juegos para que sean gratificantes a la hora de jugar y aprender con ellos. A nivel de aprendizaje cabe destacar un estudio publicado en Cell donde se descubrió que los videojuegos pueden ayudar a los niños disléxicos de 7 a 13 años a leer más rápido, sin pérdida de precisión.

 

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